La realidad, fuente del absurdo
Sísifo en "Ladrón de bicicletas" y "El proceso"
Uno de los referentes visuales que tuvo Orson Welles para su trasposición de El proceso (1962), la novela de Kafka, fue Ladri di biciclette, de Vittorio De Sica (1948). Welles también se fijó, con asombro y sagacidad, en ese realismo descarnado que traían los italianos tras la guerra para poner a hablar a sus propias imágenes en esa mezcla de absurdo y crudeza que Kafka plasma en su obra. La evidencia más clara de mi idea es una escena en particular de cada película, que se puede recordar por las imágenes que comparto.
En la película de De Sica, María, la esposa de Antonio, lleva dos pesadas cubetas con agua desde donde está ubicada la fuente que provee de este recurso a todo el vecindario, hasta su apartamento. Es evidente que se trata de un largo trayecto que podemos ver mientras los dos personajes se desplazan hacia la casa. A lo largo de ese camino el apesadumbrado esposo le cuenta a su pareja que está condenado a fracasar pues ha conseguido trabajo, pero no tiene la bicicleta, la cual es un requisito para poder ser aceptado en la labor.


No es descabellada la idea de la relación si se piensa que el contexto de los personajes de las dos películas (ambas inspiradas en obras literarias) es el de un barrio obrero. Y, todavía más, pareciera que Wells recrea la misma escena, en la disposición del espacio y las acciones de los personajes, pues en ambas películas una mujer trata de avanzar con una pesada carga, mientras un hombre apenas las incomoda con sus propios problemas sin ayudarla hasta pasado un largo rato.
La manera como en cada historia se vive el mismo drama es distinto, porque en Ladri di biciclette el problema del obrero indefenso ante un Estado indiferente es abordado desde su realismo (por eso la película es fundacional del llamado Neorrealismo italiano), y en El proceso, ese drama es abordado desde lo absurdo.
Las imágenes en ambos casos están cargadas de significado asociados con la figura de Sísifo, el titán castigado quien, día por día, cumple su designio eterno de mover una pesada carga por una cuesta para arrojarla cuando llegue a la cumbre, y volver a cargarla de vuelta al día siguiente, indefinidamente.
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| Sísifo por Tiziano (1576) |
En el caso de la película de Vittorio De Sica, esa carga que tiene que llevar la mujer para poder tener agua en su casa representa, entre otras cosas, la lucha de esta clase por sobrevivir a pesar de lo adverso que todo resulta, de todos los obstáculos que impone el mundo en medio de una sociedad negligente; se podría decir que esa es la idea rectora de toda la película.

En la película de Welles, son los personajes quienes dan continuidad a una existencia donde nada parece tener sentido y, cuando finalmente se busca interrogar al otro (la vecina, la mujer, al Estado) la realidad se hace más inaudita e indescifrable pues no hay posibilidades de comunicación.

En ambos casos, los personajes, en su intento por seguir levantando su piedra, que es la existencia en este mundo, se encuentran con la frustración, el fracaso, el rechazo y la soledad, como únicas respuestas.





Los sentimientos de un ser humano son en gran sentido absurdos. Pero eso es lo que precisamente hace de nosotros alguien muy especial dentro del conjunto de todos los seres que habitamos este mundo. La lucha por no sentir la soledad y sobrevivir hace que personajes como la dama que lleva la carga de las actuaciones de su compañero, permitan que soporte y tenga la paciencia que solo una persona pueda tener para soportar el paso de la vida con todos sus bemoles.
ResponderBorrarMe parece bien interesante lo de pensar al que carga como quien sostiene a otro. La mujer de la película de Welles sostendría también la inquietud de K., en ese orden de ideas. Muchas gracias por tu comentario César 😊.
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