[VIDEO] Naturaleza y deseo. Una escena erótica en Rashomon (1950) de Akira Kurosawa
Una escena erótica en Rashomon (1950) de Akira Kurosawa
El erotismo en las películas de Akira Kurosawa es una experiencia de todos los sentidos, podríamos verlo cuadro a cuadro en los momentos de los enamorados de "Los siete samuráis" (1954) pero hoy he elegido esta escena famosísima de "Rashomon" (1950).
Se siente el viento, aquí potenciado por el movimiento y la textura de las telas; se siente el toque del rayo del sol sobre la piel, sugerido con sutileza por la luz -lo que implica pensar en la composición del cuadro cuando se graba en exteriores y en espacios tan complejos llenos de vegetación-; se puede percibir la tierra húmeda cuya solidez va marcando la cámara cuando sigue los pasos del caballo. El caballo que es símbolo de la moral pero también de la energía sexual masculina. Y el fuego se enciende en la mirada del bándalo Tanomaru (sí, mi amado Toshiro Mifune) que queda encandilado con el olor de la mujer. Como un animal silvestre, Tanomaru sigue el olor de la presa y la cámara nos lleva, en ascenso, desde los delicados pies de la mujer, una mujer que flota, valga resaltarlo, hasta encontrar el fragmento de rostro que se insinúa.
A lo largo de la secuencia la insistencia en la moral de la mujer: va en un caballo blanco, no toca el suelo, su rostro está cubierto, parece un ángel. El bándalo es un ser del suelo, del vicio. Esta es una secuencia que nos adelanta de qué va la película: sobre la moral y las pasiones humanas. El fuego, símbolo de la pasión y de la justicia. El de Tanomaru es el fuego que iniciará la trama, el crimen, y que contrasta constante con la lluvia que cae entre los personajes que cuentan esa intrincada historia sobre la pareja y el bandido.

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