Michael Mann, medios de transporte y el inconsciente. Dos: del auto al tren

Michael Mann, medios de transporte y el inconsciente. Dos: del auto al tren

Para seguir con el tema del lugar psicólogo que tienen los automóviles en el cine, se me ocurre ahora el mismo tema en Collateral (2004) de Michael Mann. Al carro se le suma el tren y su orden de aparición no es deliberada, nada sucede en el cine sin motivo. En esta película, el yo racional se encara a su inconsciente metido dentro de un taxi que recorre beligerante las calles de Los Ángeles. El carro se convierte en un medio para cumplir la misión de matar: matar vidas o matar sueños, es lo mismo.


Adentro del carro, dos hombres, que en realidad es uno (Max el taxista) y su inconsciente (Vincent, el matón), exploran sus vidas, sus motivaciones, sus culpas, miedos, incoherencias y perversiones (decidirse a vivir una vida que no se desea es tan perverso como ser matón a sueldo). Ambos han vivido en función de cubrir las necesidades de otros, si desaparecen, pueden ser reemplazados por alguien más. 

En el interior hay tensión por amenaza, hay instinto de supervivencia: el inconsciente domina a sus anchas, sin límite la pulsión de muerte se desparrama. Quien conduce el carro está en una frecuencia del cerebro reptiliano: no tiene otra opción que hacer aquello que le prometa seguir vivo a como dé lugar. Y es esa violencia que ejerce el matón dentro del carro, la que impulsa al indefenso individuo a defenderse y a explorar en sí mismo su otro yo violento, es decir, a exteriorizar ese matón de vidas que lleva guardando al matar su propia vida. De ahí que en la escena de la discoteca la paulatina pérdida del miedo se expresa. 

En el más álgido momento de confrontación, cuando el yo racional está agotado y saturado de su propio inconsciente solo tiene dos caminos: o se convierte en el matón y deja que el inconsciente sea dentro y fuera del taxi, o lo extermina y con este, a sí mismo. Hace poco escuchaba que al inconsciente no hay que controlarlo ni intentar eliminarlo, hay que hacerse amigo de él, hay que domar esa fuerza. 


En Collateral, el dominio de la pulsión de muerte se da con el ataque violento. Agotado y furioso, libre del miedo a morirse porque descubre que lleva años siendo muerto en vida (como su pasajero), Max acelera suicida y causa un accidente. El taxi viaja frenético como su mente, supera el límite, pierde el control, vuela y gira sobre sí mismo y cae destrozado, como su propia estructura mental en crisis, reestructurándose a las malas. La energía del inconsciente y su patrón asesino, aquel que controlaba, se disipa, y Max empieza a dominarse: persigue al matón, intenta frustrar su plan, controla la situación.




Luego la persecución pasa al tren, y es allí donde se completa la sanación*. Vagón por vagón el patrón de pulsión de muerte intenta recuperar su reinado: cumplir la misión para la que le han contratado; lo hace en una tarea desesperada por sobrevivirle al día, no quiere ser sacado a la luz. El yo racional, que cada vez está más consciente porque cada vez ha asumido más la fuerza de su inconsciente, se arriesga el todo por el todo y en la oscuridad del último vagón echa sus últimas balas. La escena es impecable: a los hombres solo los separa una compuerta con unos pequeños ventanales por los que apenas se pueden ver: en el instante de total oscuridad los hombres se disparan de frente solo con esa delgada puerta como escudo. Y ya está, una vez el yo consciente ha tomado el control de su energía inconsciente no hay marcha atrás.




La muerte del asesino a sueldo (Vincent) es la muerte simbólica del miedo a la muerte, del miedo a la soledad -que son lo mismo-. Con sus disparos, el renacido Max suelta por completo la identificación inconsciente del otro que no tuvo otra opción más que morir y matar, perder y postergar, sacrificar y evadir. El tren es la última fase del viaje en la que el yo del pasado yace muerto y el yo nuevo despierta al amanecer de otra vida.




*Sé que me estoy saltando la secuencia del edificio, que es clave en la película, y solamente lo hago porque este texto va de los medios de transporte como símbolos de la psique en esta película.

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