Better Call Saul (2015-2022) y Santo Tomás
La corrupción en Kim y Jimmy: condena y liberación
*Si no han visto Better Call Saul, mejor no lean esto.
Better Call Saul y Breaking Bad tienen, según yo lo observo, el mismo concepto: hay quienes nacen condenados y nunca encontrarán la libertad. Ayer escuchaba una charla sobre el amor en términos neurológicos y espirituales y no pude evitar pensar en los dos personajes principales de Better Call Saul porque son la pareja ideal en lo que se llamaría una experiencia del amor de pareja más sincera, sana y verdadera. Kim y Jimmy se comprenden, reconocen su independencia y autonomía, contribuyen en el crecimiento del otro, cuidan del amado y nunca se sienten poseedores del otro, respetan su espacio y su tiempo, son leales, atentos y siempre están ahí para cuando el otro lo necesite; tienen proyectos juntos, comparten su cotidianidad con respeto, sienten compasión entre sí. Lo perverso, en la serie, es que la pareja perfecta solamente puede ser totalmente libre cuando aceptan el castigo, cuando se hace justicia y esta es contraria a su felicidad, a su deseo de estar juntos.
Es justamente su experiencia de la libertad y de la justicia la que termina separándolos, incluso cuando ambos buscan lo mismo, cuando los dos tuvieron experiencias en el pasado que los llevaron a la abogacía en un deseo profundo de hacer justicia por aquellos parias que no la merecen.
La condena de Kim parece provenir de un sino trágico, los únicos seres que la aman son tramposos, son seres que juegan con la ley y pasan por encima de ella por puro disfrute, por sentir la adrenalina que ofrece lo prohibido. Kim, a pesar de no tener una naturaleza corrupta, cede a la tentación de burlar la ley, de la artimaña del argumento y la prueba, de la trampa magistral y categórica, de los vicios del abogado. A veces pareciera que lo busca porque ella es tan audaz y hábil en el derecho que encuentra en lo prohibido una liberación para dar rienda suelta a su astucia, al desarrollo pleno de su profesión. Pero Kim vive una constante lucha interna entre su deseo de hacer el bien, de beneficiar a los desfavorecidos por el camino correcto, y utilizar la ley para burlarse del sistema, de quienes doblegan y victimizan.
La condena de Jimmy es haber hecho todo lo que pudo para ser amado por aquellos a quienes únicamente amó, su hermano, Chuck, y su única amiga y amante verdadera, Kim. Su pena es esa: intentar convertirse en aquello que los otros desean y esperan de él sorteando, a la vez, ese impulso que le viene de dentro de ser un mañoso, de engañar e inventar estratagemas inmorales y corruptas para lograr lo que quiere. Cuando pudo ser él mismo, genuinamente, con Kim, entonces vino la persecución, la muerte y, peor aún, el arrepentimiento.
Para Santo Tomás la corrupción no puede ser una cualidad natural, es algo que se aprende o en lo que puede desviarse una persona cuando le da mayor prioridad al placer sobre el bien, por este motivo es algo que puede desaprenderse y corregirse. Pero en Jimmy la corrupción es la única vía para aquellos que nunca serán perdonados por la sociedad, para aquellos que se equivocaron una vez y no tienen lugar para el perdón ni la reintegración social. Aquel que cedió a la corrupción una vez no tiene otra oportunidad y se convierte en un paria. La corrupción es una manera de sobrevivir y de luchar en un sistema excluyente, es la única manera de poder amar.
Kim pudo liberarse cuando delató el engaño que ella y Jimmy construyeron contra Howard (contra Chuck, contra la madre de Kim, también), cuando se entregó a la condena de su soledad y de hacer las cosas correctamente, a la condena de la justicia. Jimmy, en cambio sigue atado a su condena: primero convirtiéndose en algo que agradara a su hermano; después convirtiéndose en todo aquello que Kim esperaba de él: un buen abogado, luego uno corrupto, después ya sin ella uno embebido en la diversión y la obsesión por el dinero (hay que recordar que cuando Kim deja a Jimmy, ella le dice que había aceptado ser corrupta porque estaba divirtiéndose mucho), y luego aceptando la condena de la ley para seguir honrando y complaciendo a su amada.
No creo que le podamos achacar nada a Jimmy por tomar estas decisiones: hay almas que solamente encuentran una manera posible de vivir, así sea gracias al amor de otro y no por amor propio. Jimmy está condenado a la corrupción y a utilizarla para poder amar; la justicia, para él y su amada imposible, es el castigo por haber amado.






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